La empresa española de productos del mar Nueva Pescanova había propuesto construir las instalaciones en las Islas Canarias, con el objetivo de criar alrededor de un millón de pulpos al año para el consumo humano. El proyecto suscitó interés internacional en medio de preocupaciones sobre el bienestar animal, el impacto medioambiental y la ética de la cría de una de las especies más inteligentes del océano.
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Las organizaciones ecologistas han confirmado que los planes han quedado ahora archivados, y han calificado la decisión como una gran victoria para la conservación marina.
Las preocupaciones por el bienestar animal, en el centro del debate
A diferencia de muchos peces de piscifactoría, los pulpos son animales solitarios y muy inteligentes que han demostrado tener una gran capacidad para resolver problemas complejos, utilizar herramientas y poseer personalidades individuales. Los científicos llevan mucho tiempo defendiendo que no son aptos para la cría intensiva, en la que se les mantendría en estrecha proximidad unos con otros.
Los investigadores advirtieron de que tales condiciones podrían provocar estrés crónico, lesiones y comportamientos agresivos. También se expresaron preocupaciones sobre los métodos de sacrificio propuestos y la ausencia de normas de bienestar reconocidas internacionalmente para los pulpos de criadero.
En 2021, el estudio de la London School of Economics encargado por el Gobierno del Reino Unido concluyó que existen sólidas pruebas científicas de que los pulpos son animales sensibles capaces de experimentar dolor, angustia y placer, lo que ha llevado a su inclusión en la legislación británica sobre bienestar animal.
Cuestiones medioambientales
El proyecto también suscitó un debate sobre su huella medioambiental. Los pulpos son carnívoros y requieren una dieta rica en proteínas de pescado, lo que significa que probablemente se habrían necesitado grandes cantidades de pescado capturado en estado silvestre para producir el pienso.
Créditos: Unsplash; Autora: Serena Repice Lentini;
Los conservacionistas argumentaron que esto podría aumentar la presión sobre unos ecosistemas marinos ya de por sí sometidos a gran presión, al tiempo que generaría residuos y contaminación asociados a la acuicultura intensiva.
Aunque la acuicultura se ha convertido en una parte cada vez más importante de la producción mundial de productos del mar, muchos expertos han cuestionado si el cultivo de especies marinas depredadoras ofrece una solución sostenible a largo plazo.
La conexión de Portugal
Portugal cuenta con una de las tradiciones culinarias más arraigadas de Europa en lo que respecta al pulpo, con platos como el «polvo à lagareiro» que siguen siendo muy populares en todo el país. Sin embargo, casi todo el pulpo que se consume en Portugal sigue procediendo de la pesca silvestre y no de la acuicultura.
Investigadores portugueses también han participado en estudios que analizan el bienestar del pulpo y la pesca sostenible, contribuyendo así a un debate más amplio a nivel europeo sobre cómo deberían gestionarse los recursos marinos en el futuro.
Aunque la cancelación del proyecto de las Islas Canarias no pone necesariamente fin a la investigación sobre el cultivo del pulpo, los activistas afirman que es una señal del creciente reconocimiento de que algunas especies marinas pueden no ser adecuadas para la producción comercial intensiva.








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