Portugal se considera una democracia parlamentaria, con representación de diferentes partidos políticos en el Parlamento. La democracia que conoce hoy el pueblo portugués se instauró en 1974, tras la Revolución de los Claveles, que puso fin a la dictadura del Estado Novo.

Una visión general del sistema político

Portugal es una república democrática, regida por un sistema de democracia parlamentaria con separación de poderes, basada en la Constitución de 1976.

El Parlamento cuenta con 250 diputados de diferentes partidos, elegidos mediante elecciones que se celebran cada cuatro años.

En Portugal, el poder no se concentra en una sola persona, sino que se reparte entre el Parlamento, el Gobierno, el presidente de la República y los tribunales, que, aunque son de carácter público, no asumen responsabilidades legislativas ni ejecutivas.

Portugal también forma parte de la Unión Europea; por lo tanto, algunas leyes del país se elaboran de acuerdo con el bloque, que también cuenta con un Parlamento en el que Portugal está representado.

La Constitución portuguesa

Autor: Justiça.gov.pt;

La Constitución portuguesa fue aprobada en 1976 y otorga al pueblo el poder de tomar decisiones políticas, garantizando que el Estado se rija únicamente de acuerdo con la Constitución.

Esto significa que las leyes redactadas por los representantes de los partidos deben ajustarse a la Constitución, que, en Portugal, recoge los derechos y libertades fundamentales de todos los portugueses.

Es habitual ver en las noticias que el Tribunal Constitucional no ha aprobado determinadas leyes aprobadas por el Parlamento. Esto ocurre cuando los jueces del Tribunal Constitucional consideran que algunos artículos de una ley no se ajustan a lo que permite la Constitución.

Además de describir los derechos fundamentales de la población portuguesa, la Constitución también define la jerarquía del sistema político portugués.

Los poderes del Estado

En Portugal, el poder político se divide entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, siendo el representante del país el presidente de la República.

Poder ejecutivo

El Parlamento y el Gobierno están dirigidos por el primer ministro, elegido durante las elecciones legislativas. El primer ministro preside el Consejo de Ministros, que puede describirse como el grupo de ministros que debaten y adoptan medidas inmediatas, como las que se aplican durante los estados de alerta, por ejemplo, en caso de pandemias o fenómenos meteorológicos extremos.

Los ministros son nombrados por el primer ministro y pueden ser personas incluidas en la lista electoral presentada a los ciudadanos o personas que no pertenezcan al partido, como es el caso del ministro del Interior, Luís Neves.

Poder Legislativo

En materia legislativa, los diputados elaboran proyectos de ley desde sus respectivos partidos.

Los diputados se dividen en grupos, independientemente de su partido político, para debatir medidas sobre determinados temas. A continuación, en función de sus áreas de interés, cada partido redacta un proyecto de ley que se debatirá y someterá a votación en el Parlamento. Dichos debates son supervisados por el presidente de la Asamblea de la República. En ellos, los partidos debaten los proyectos de ley, lo que puede dar lugar a momentos de tensión entre los diputados de distintos partidos.

Los proyectos aprobados se remiten a continuación al presidente de la República, quien los aprueba o los veta.

Poder Judicial

En cuanto a las competencias judiciales, como se ha mencionado anteriormente, estas recaen en los tribunales, que son independientes del Gobierno y de la Asamblea de la República.

Aunque los tribunales se rigen por leyes aprobadas por los miembros del poder ejecutivo y legislativo del Parlamento, son independientes a la hora de aplicar la ley e imponer sanciones de acuerdo con la situación descrita en el juicio.

En Portugal existen diferentes tribunales, como los «Tribunais Judiciais», que son los tribunales ordinarios. La primera sentencia suele ser dictada por el «Tribunal da Comarca», un tribunal situado en la zona donde se cometió el delito. Si los abogados no están de acuerdo con la decisión de estos tribunales, el caso se remite al Tribunal da Relação, con sedes en Lisboa, Oporto, Coimbra, Évora y Guimarães. También existe la posibilidad de presentar un nuevo recurso contra la decisión de este tribunal, lo que da lugar a la interposición de un recurso ante el Supremo Tribunal da Justiça, con sede en Lisboa.

Existen asimismo tribunales para los delitos administrativos y fiscales, así como un tribunal encargado de velar por el cumplimiento de la Constitución cuando se aprueban nuevas leyes en el Parlamento. También está el Tribunal de Contas, cuyo objetivo es resolver los casos relacionados con la rendición de cuentas pública.

El presidente de la República

Elegido cada cinco años, el presidente de la República es la máxima autoridad política de Portugal, representa al país en el extranjero y ejerce también como jefe de las Fuerzas Armadas.

Aunque se suele pensar que las competencias del presidente de la República son limitadas, el presidente electo tiene la facultad de aprobar y vetar leyes y, si es necesario, remitirlas al Tribunal Constitucional. No obstante, el presidente de la República solo puede vetar una ley tres veces; sin embargo, tras cada veto, se espera que el Parlamento la modifique de acuerdo con la justificación del presidente.

El sistema político de Portugal

El sistema político de Portugal es complejo y abarca diferentes ámbitos de interés. Aunque ofrecemos aquí una visión general del funcionamiento de la democracia portuguesa, la política portuguesa cuenta con otras ramas, como el poder local, lo que pone de relieve la importancia de las Câmaras Municipais y las Juntas de Freguesias.

También es importante tener en cuenta que, en Portugal, los extranjeros también pueden votar en las elecciones locales; no obstante, no pierdas de vista el Manual de Portugal para estar al tanto de todo lo relacionado con el sistema político portugués.