El ensayo está evaluando el intismeran autogene (V940), una terapia experimental basada en el ARN mensajero (ARNm) desarrollada por Moderna en colaboración con Merck, conocida como MSD fuera de Estados Unidos.

Éxito del ensayo

A diferencia de las vacunas diseñadas para prevenir la infección, este tratamiento está destinado a personas que ya padecen cáncer, ya que utiliza información genética del tumor del paciente y pretende entrenar al sistema inmunitario para que reconozca y ataque las células cancerosas.

Moderna y Merck anunciaron esta semana que su ensayo de fase III INTerpath-001 alcanzó sus dos objetivos principales, mostrando una mejora estadísticamente significativa en la supervivencia libre de recidiva y en la supervivencia libre de metástasis a distancia cuando el V940 se combinó con la inmunoterapia pembrolizumab, comercializada como Keytruda.

En este estudio internacional participaron 1 137 pacientes con melanoma de alto riesgo, a los que se les habían extirpado quirúrgicamente los tumores y que recibieron bien el tratamiento personalizado con ARNm junto con pembrolizumab, bien solo pembrolizumab.

Tratamiento experimental

Las empresas aún no han publicado los resultados completos de la fase III, y han indicado que los datos detallados se presentarán en un próximo congreso médico, lo que significa que el tratamiento sigue siendo experimental y, por el momento, no está disponible como terapia estándar.

Según informa Executive Digest, en el estudio previo de fase IIb, la combinación de V940 y pembrolizumab redujo el riesgo de recidiva o muerte en un 49 % y el riesgo de metástasis a distancia o muerte en un 62 %, en comparación con el pembrolizumab solo.

La vacuna se fabrica según las características individuales del tumor de cada paciente.

Los científicos analizan primero el tumor para identificar mutaciones que podrían producir neoantígenos —marcadores anormales que distinguen a las células cancerosas del tejido sano— y, a continuación, la vacuna utiliza ARNm para indicar al sistema inmunitario que ataque esos marcadores específicos.

Datos clínicos

Este enfoque representa una de las aplicaciones de la tecnología del ARNm más seguidas más allá del ámbito de las enfermedades infecciosas.

La tecnología se dio a conocer ampliamente gracias a las vacunas contra la COVID-19, pero desde entonces los investigadores han estudiado su potencial en el tratamiento del cáncer.

Estos últimos resultados podrían allanar el camino para la presentación de solicitudes de autorización, aunque la aprobación dependerá de una evaluación detallada de los datos clínicos completos, y los informes sugieren que las empresas ya se están preparando para las conversaciones con las autoridades reguladoras.

Práctica habitual

Para los tres pacientes del IPO de Lisboa, la participación en el estudio internacional otorga a Portugal un papel directo en la prueba de un tratamiento que, con el tiempo, podría acercar la terapia oncológica personalizada a la práctica clínica habitual.

Los investigadores también están estudiando enfoques similares basados en el ARNm contra otros tipos de cáncer, lo que plantea la posibilidad de que las vacunas personalizadas puedan llegar a formar parte de un cambio más amplio hacia tratamientos diseñados en función de las características biológicas de cada tumor individual.