El documento, denominado «Informe Técnico», recoge los resultados de las fases de diseño preliminar y detalla el programa funcional, la capacidad operativa, la conectividad multimodal y las soluciones estructurales a largo plazo.
La presentación pública, celebrada en el Centro Cultural de Belém, marca la entrega del tercer informe dentro del proceso de propuesta de la concesionaria, cumpliendo estrictamente los plazos contractuales y allanando el camino para que el Gobierno lleve a cabo los estudios preliminares y el desarrollo arquitectónico posterior.
Instalación con huella de carbono cero
La nueva infraestructura, diseñada como una instalación con huella de carbono cero que cuenta con altos estándares de sostenibilidad medioambiental y una integración tecnológica avanzada, iniciará sus operaciones con dos pistas, 64 puertas de embarque, 72 pasarelas y una terminal de pasajeros con una superficie aproximada de 500 000 metros cuadrados.
En el momento de su inauguración, el aeropuerto tendrá capacidad para gestionar 56 millones de pasajeros al año, con una ampliación por fases prevista para dar cabida a hasta 85 millones en las próximas décadas.
Para facilitar el proyecto, ya se están llevando a cabo acciones preparatorias, entre las que se incluyen la desmilitarización gradual del campo de tiro para 2029, la reorganización del espacio aéreo y la instalación de las redes esenciales de servicios públicos y telecomunicaciones.
Red de accesibilidad
El plan incluye también una amplia red de accesibilidad, en particular un enlace ferroviario de alta velocidad que permitirá realizar el trayecto entre el aeropuerto y el centro de Lisboa en unos 20 minutos a través del Tercer Puente sobre el Tajo, junto con la construcción de más de 250 kilómetros de nuevas carreteras y la mejora de 50 kilómetros de la red existente.
Al mismo tiempo, el concesionario seguirá invirtiendo en la modernización de otros aeropuertos nacionales, lo que abarca la ampliación de las terminales 1 y 2 de Lisboa, la renovación de la pista y un nuevo centro de control en Oporto, así como mejoras en las infraestructuras de Faro, Madeira y las Azores.
El plan actualizado introduce cambios significativos en cuanto a los costes y los plazos de ejecución. Según informan fuentes del sector y agencias de noticias como Lusa, Euronews y 24notícias, la estimación de la inversión se ha ajustado a un rango de entre 7 900 y 8 900 millones de euros (a precios de 2024), actualizando la previsión única de 8 500 millones de euros presentada en el informe preliminar.
Identificación más precisa de los costes
Según Thierry Ligonnière, director general de ANA, este informe permite una identificación más precisa de los costes y de las fases del proyecto. El nuevo calendario prevé que la construcción comience en 2029 y concluya en 2033, lo que permite adelantar la puesta en servicio —tras las pruebas y la certificación— a 2035; esto sustituye al plazo inicial de 2037.
El ministro de Infraestructuras y Vivienda, Miguel Pinto Luz, y el presidente de la ANA, José Luís Arnaut, describieron este momento como la culminación de una ambición que se remonta a cinco décadas.
En cuanto a la financiación, el concesionario tiene previsto recaudar aproximadamente siete mil millones de euros mediante la emisión de deuda, a cambio de un aumento gradual de las tasas aeroportuarias en el Aeropuerto Humberto Delgado entre 2026 y 2030, así como de una prórroga de 30 años de la concesión, hasta 2092, para garantizar la sostenibilidad económica del proyecto sin coste alguno para el erario público. No obstante, el Gobierno tiene la intención de revisar estas condiciones contractuales para mitigar el impacto de las tasas en las compañías aéreas.
A corto plazo, el proceso continuará con la presentación del Estudio de Impacto Ambiental, de casi 5.000 páginas, ante la Agencia Portuguesa de Medio Ambiente a finales de julio, seguida de la presentación del informe financiero el 17 de enero de 2027 y de la presentación de la solicitud completa y definitiva en enero de 2028.








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