En un comunicado, el i3S explica que los científicos trabajaron con una muestra poblacional que les permitió identificar asociaciones entre las bacterias presentes en el intestino y la boca y «sustancias producidas por el organismo asociadas a la impulsividad, la insensibilidad emocional y el comportamiento antisocial».
«Los resultados muestran que ciertas bacterias intestinales y bucales están asociadas a rasgos de psicopatía en la población, lo que sugiere que los microorganismos del organismo pueden estar relacionados con procesos vinculados a las emociones y al comportamiento social», afirma Carolina Costa, autora principal del estudio, que se llevó a cabo en el marco de su doctorado en Ciencias Biomédicas en el Instituto de Ciencias Biomédicas Abel Salazar (ICBAS).
Los autores señalan que el estudio «no demuestra una relación de causa y efecto», pero contribuye «a la creciente evidencia de un vínculo entre los microorganismos del intestino y la cavidad bucal y la función cerebral, con un posible impacto en las emociones y el comportamiento».
«No podemos afirmar que las bacterias causen rasgos psicopáticos, pero hemos observado una relación entre perfiles bacterianos específicos de la cavidad bucal y el intestino y características conductuales concretas», señala Benedita Sampaio-Maia, coordinadora del estudio e investigadora del i3S.
Según los investigadores, este trabajo podría allanar el camino «para la futura identificación de marcadores biológicos asociados a la salud mental y el desarrollo de nuevos enfoques de intervención basados en la dieta, los probióticos u otras formas de modificar la flora bacteriana del organismo».
Entre los hallazgos clave, el equipo «identificó asociaciones entre los rasgos de psicopatía y determinadas bacterias intestinales específicas».
«Los investigadores también observaron diferencias en las sustancias encontradas en las muestras de heces —concretamente, la glucosa (azúcar) y la taurina, una molécula producida por el organismo que desempeña un papel en diversas funciones cerebrales y metabólicas—, ambas asociadas a niveles más elevados de los rasgos mencionados», informa el i3S.
El instituto señala que «la psicopatía implica un conjunto de características como la impulsividad, la manipulación, la falta de empatía y el comportamiento antisocial».
«Aunque sus orígenes incluyen tanto factores genéticos como ambientales, los mecanismos biológicos asociados a estos rasgos siguen sin conocerse bien», señalan.
Para este estudio, los investigadores reclutaron a 200 participantes portugueses y evaluaron «los rasgos psicopáticos, la empatía y la ansiedad mediante escalas de evaluación psicológica».
Al mismo tiempo, recogieron muestras de heces, saliva y sangre para estudiar las bacterias presentes en el organismo e identificar sustancias químicas que pudieran estar implicadas en la comunicación entre el intestino y el cerebro, explica el i3S.
El estudio se llevó a cabo en colaboración con investigadores de la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad de Oporto (FPCEUP), la Facultad de Odontología de la Universidad de Oporto (FMDUP) y la Universidad de Oxford.









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