Treinta años después de la muerte, aún sin resolver, de la leyenda del rap, este antiguo miembro de los South Side Compton Crips —una banda de un barrio de Los Ángeles— se enfrentaba a un juicio por haber ordenado el asesinato y haber proporcionado el arma del crimen.
El 31 de agosto, tras deliberar durante apenas unas horas, el jurado lo declaró culpable de «asesinato con agravantes por uso de arma mortal», y la sentencia está prevista para el 13 de octubre.
Recurso contra la sentencia
Dirigiéndose a la jueza Carli Kierny tras el anuncio del veredicto, Duane Davis declaró en la sala del tribunal que tenía intención de recurrir la sentencia.
En la fase final de este juicio, los alegatos finales de la acusación y la defensa duraron aproximadamente cinco horas.
Alegatos finales
En los alegatos finales, el fiscal Binu Palal, en representación del Estado de Nevada (suroeste), insistió en la teoría de la acusación de que se trataba de una represalia por la agresión al sobrino de Duane Davis, Orlando Anderson, en la que había participado Tupac Shakur, en un ciclo de venganza.
El acusado, descrito en repetidas ocasiones como «el que ordenó el tiroteo» —cuyas órdenes fueron acatadas por miembros de los Crips—, se enfrenta a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Conflicto entre discográficas
La disputa enfrentó a dos discográficas, Death Row Records y Bad Boy Records, fundadas por Sean «P. Diddy» Combs, cada una de las cuales recurrió a una banda rival para garantizar la protección de sus artistas, con el telón de fondo de la guerra entre las bandas «Crips» y «Bloods» en Los Ángeles, que alcanzó su punto álgido en la década de los noventa.
«Duane Davis, en la cultura de las bandas, no podía dejar pasar esto», afirmó Palal, refiriéndose a la humillación pública de su sobrino, unas horas antes del tiroteo contra Tupac Shakur.
«Preparó el arma, organizó al grupo y persiguió a Shakur», enumeró, insistiendo en el carácter premeditado de las acciones del acusado, un antiguo traficante de drogas, y citando las propias declaraciones de Davis.
En 2008, Duane Davis admitió ante los investigadores que se encontraba en el Cadillac blanco desde el que se realizaron los disparos. Sin embargo, dado que las confesiones se realizaron en el marco de un acuerdo que le otorgaba inmunidad parcial, no pudieron utilizarse en su contra.
Más tarde, Davis habló con los medios de comunicación antes de publicar, en 2019, unas memorias comprometedoras en las que relata que se encontraba en el asiento del copiloto y que pasó el arma a los ocupantes del asiento trasero, sin revelar la identidad del tirador.
Detenido en septiembre de 2023 tras esta publicación, Duane Davis, que se declara inocente, afirma ahora que el libro fue ficcionalizado por el coautor y que él se encontraba en Los Ángeles la noche del asesinato.
«Durante casi 18 años, Duane Davis ha dicho a la policía, en televisión, en libros y a los entrevistadores de YouTube, a cualquiera que quisiera escucharle, que él era el responsable del asesinato de Tupac Shakur. Díganle que le han oído declararse culpable», declaró el fiscal ante el jurado.
Pero el abogado defensor Michael Sanft rechazó estas afirmaciones, calificándolas de «meras palabras», y afirmó que su cliente pretendía impulsar las ventas de las memorias con fines puramente económicos.
«Están leyendo un libro que es ficción y no hechos, pero la acusación quiere que crean que se trata, de alguna manera, de una confesión de que él estaba allí en el momento del tiroteo», argumentó, destacando la ausencia de pruebas materiales.
Ni el Cadillac ni el arma del crimen llegaron a aparecer.
«Con todos los medios de que dispone la policía, no hay nada en este caso que demuestre que este hombre estuviera en Las Vegas el 7 de septiembre de 1996», prosiguió Michael Sanft.
Aquella noche, unos disparos efectuados desde un Cadillac blanco hirieron a Tupac Shakur en Las Vegas después de que este asistiera a un combate de boxeo de Mike Tyson. El rapero falleció seis días después, a la edad de 25 años.








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