La costocondritis es una de las afecciones médicas benignas, aunque los síntomas pueden asustar y muchas personas que la padecen acuden a urgencias. Los síntomas de la costocondritis pueden parecerse a los de un infarto y asustar. Según un estudio, hasta el 45% de las visitas a urgencias por dolor torácico se deben a problemas musculoesqueléticos como la costocondritis.
La costocondritis es un dolor torácico causado por la inflamación de las articulaciones que unen las costillas al esternón. No es un problema cardíaco. No es un problema pulmonar. No es peligroso, pero asusta.
La costocondritis es una causa frecuente de dolor torácico, que suele afectar a adultos de entre 40 y 50 años, y es ligeramente más frecuente en las mujeres. Aunque el dolor torácico suele estar causado por problemas musculoesqueléticos u otros problemas de la pared torácica, los médicos siempre tienen que considerar primero otras posibles causas, como problemas cardíacos, problemas de salud mental, afecciones pulmonares, problemas digestivos y causas menos comunes.
Costocondritis frente a infarto de miocardio: Cómo diferenciarlas
En la costocondritis, el dolor suele ser agudo, punzante, opresivo o tirante. Suele sentirse a lo largo del esternón y empeora al respirar profundamente, toser o estornudar. Muchas personas notan que aumenta con determinados movimientos, como estirarse por encima de la cabeza, girar o darse la vuelta en la cama.
En cambio, el dolor del infarto suele describirse como una sensación de opresión profunda y fuerte. No cambia al presionar el pecho o mover los brazos. A menudo se desencadena por un esfuerzo físico, como caminar cuesta arriba o subir escaleras, más que por movimientos específicos. Puede haber otros síntomas, como dificultad para respirar, náuseas, sudoración, mareos o una sensación general de malestar.
Un consejo útil: si el dolor torácico puede reproducirse presionando un punto dolorido o moviendo el brazo de determinada manera, es más probable que esté relacionado con los músculos o los cartílagos que con un problema cardíaco.
La costocondritis suele diagnosticarse basándose en los antecedentes del paciente y en una exploración física. Los signos clave son la sensibilidad a la palpación de la zona próxima al esternón y el dolor durante maniobras específicas, como las pruebas del "gallo cantor" o de aducción cruzada del tórax.
Una vez que se sospecha una causa musculoesquelética o de la pared torácica, las principales posibilidades incluyen costocondritis, lesiones musculares (por sobreuso o cirugía), artritis, fibromialgia, infecciones, herpes zóster, síndrome de Tietze, síndrome xifoideo doloroso o síndrome de costilla deslizante.
Causas de la costocondritis
La costocondritis suele aparecer sin un motivo claro, pero determinados factores pueden hacer que el cartílago del tórax se inflame y duela. Algunos desencadenantes comunes son
Enfermedades: Las infecciones respiratorias, como la gripe, la bronquitis o un resfriado fuerte, pueden inflamar el cartílago torácico. La tos frecuente durante estas enfermedades puede sobrecargar la zona.
Traumatismos: Cualquier impacto en el pecho -deportivo, por una caída o un accidente- puede causar dolor e inflamación.
Aumento repentino de la actividad: Levantar, empujar, tirar o girar más de lo habitual puede irritar los músculos y articulaciones del tórax, sobre todo si el cuerpo no está acostumbrado.
Movimientos repetitivos: Las actividades que implican giros frecuentes, lanzamientos u otros movimientos repetidos pueden desencadenar costocondritis, sobre todo si se aumenta la intensidad de forma repentina. Incluso toser o vomitar en exceso durante una enfermedad puede bastar a veces para desencadenar el dolor.
No existen pruebas sólidas y de alta calidad sobre el tratamiento, pero la mayoría de los pacientes mejoran con medidas sencillas y conservadoras. Entre ellas se incluyen la aplicación de calor, el uso de antiinflamatorios orales o tópicos, el uso de parches de lidocaína, el uso de crema de capsaicina, la fisioterapia e incluso la acupuntura o la punción seca. Los síntomas suelen desaparecer en pocas semanas. En los casos persistentes, pueden ser útiles las inyecciones de corticosteroides. A veces, la costocondritis se vuelve crónica, sobre todo si está causada por movimientos repetitivos que no se corrigen. Dado que esta afección no pone en peligro la vida y normalmente mejora por sí sola, la investigación al respecto es limitada.
Steve August y el backpod
En Nueva Zelanda existe una desconexión significativa entre la forma en que se aborda la costocondritis en la fisioterapia manual y en la mayoría de las demás partes del mundo. Esto se debe al fisioterapeuta Steve August, que lleva décadas tratando problemas de costillas y columna torácica. Su experiencia clínica -respaldada por la investigación y los resultados prácticos- le llevó a cuestionar la idea tradicional de que la costocondritis es una afección puramente inflamatoria. Inventó el backpod, un dispositivo diseñado para estirar y movilizar suavemente las articulaciones rígidas de las costillas en la parte posterior. La mayoría de las personas con costocondritis tienen los hombros redondeados y se sienten tensas entre los omóplatos. Este dispositivo puede mejorar la movilidad en la parte posterior, y la irritación en la parte anterior se calma.
No siempre se puede prevenir la costocondritis, pero se pueden tomar medidas para que el pecho y la parte superior del cuerpo sean más resistentes. Calentar antes de hacer ejercicio o cualquier actividad intensa ayuda a que los músculos se relajen, mientras que mantenerse activo con regularidad hace que el cuerpo resista mejor los movimientos bruscos sin sufrir agujetas. Tómatelo con calma cuando aumentes la cantidad o la intensidad de la actividad y no olvides estirarte, sobre todo si estás mucho tiempo sentado o encorvado, para que el pecho, los hombros y la espalda se mantengan flexibles. Fortalecer el pecho, los hombros, la espalda y el tronco también ayuda a mantener una buena postura y alivia la presión sobre las articulaciones, lo que facilita los movimientos cotidianos y los entrenamientos.








