Esta medida pretende hacer frente al problema recurrente de las detenciones de estudiantes lusófonos, en particular de Guinea-Bissau, en el aeropuerto de Lisboa por carecer de la documentación adecuada a su llegada para estudiar en Portugal.
La propuesta sugiere aplicar los mecanismos del llamado sistema de inmigración "Vía Verde" a ámbitos más allá del sector económico.
Actualmente, en virtud de este protocolo, las empresas contratan en el país de origen y asumen la responsabilidad de la acogida, obligando a los consulados a expedir visados de entrada en un plazo de 21 días desde la finalización del proceso.
Según el funcionario, el objetivo es garantizar la contratación en el lugar de origen y una mayor sincronización con la red consular para evitar que los jóvenes, aunque estén matriculados en escuelas portuguesas, sean vetados por las autoridades aduaneras porque sólo pueden completar sus matrículas en Portugal.
Pedro Portugal Gaspar subrayó la necesidad de una coordinación más eficaz para poner fin a estos frecuentes incidentes que han afectado específicamente a la comunidad guineana.







