Esta infraestructura pionera permitirá el paso subterráneo de buques de gran tamaño. Con el inicio de las obras previsto para principios de 2027, el canal artificial atravesará el punto más estrecho de la península de Stad, conectando el Moldefjord con Kjødepollen, en el Vanylvsfjord, y redefiniendo el mapa de la navegación costera de la costa oeste de Noruega.

El objetivo principal de esta iniciativa es crear una ruta alternativa segura para sortear el mar de Stadhavet. Este cuerpo de agua está clasificado unánimemente por las autoridades marítimas como una de las zonas más expuestas a tormentas, vientos ciclónicos y corrientes violentas a lo largo de todo el litoral del país.

Estas condiciones provocan sistemáticamente graves retrasos, trastornos logísticos y el riesgo de naufragio para las flotas pesqueras, los buques de carga y los buques de pasajeros.

Al excavar 1,7 kilómetros de roca maciza —una extensión que alcanza los 2,2 kilómetros si se incluyen las vías de acceso y los muelles—, el Gobierno noruego pretende garantizar la regularidad, unos horarios predecibles y una mayor seguridad de la tripulación en el tráfico comercial y civil.

A diferencia de los canales fluviales o túneles preexistentes en todo el mundo, que se diseñaron únicamente para barcazas recreativas o embarcaciones pequeñas, la galería de Stad contará con un volumen monumental. La estructura tendrá una altura total de 50 metros desde la base hasta el techo y una anchura de 36 metros.

Esto garantizará un calado aéreo de 33 metros por encima de la línea de flotación. Este espacio libre permitirá el paso de grandes buques, incluidos los cruceros costeros de las prestigiosas compañías Hurtigruten y Kystruten.

Para hacer posible este colosal tramo, los consorcios de ingeniería prevén extraer aproximadamente tres millones de metros cúbicos de roca. Esta operación se llevará a cabo a lo largo de unos cinco años, utilizando métodos convencionales de perforación y voladura.

Sin embargo, la trayectoria financiera del proyecto se vio marcada por graves turbulencias políticas y un aumento de los costes. El Parlamento del país (Storting) había aprobado la construcción en 2021. El poder ejecutivo propuso congelar la iniciativa a finales de 2025 después de que las ofertas presentadas por las empresas competidoras superaran con creces las asignaciones iniciales.

El punto muerto se superó durante la revisión del presupuesto estatal. Durante este proceso, los diputados aprobaron un límite presupuestario máximo de 8 588 millones de coronas noruegas (aproximadamente 774,6 millones de euros).

De inmediato, se reservaron 150 millones de coronas (13,5 millones de euros) para la finalización de las rondas de negociación y la puesta en marcha de la obra.

La carrera por adjudicarse el contrato principal de ingeniería se ha reducido a tres grandes competidores internacionales: la empresa constructora local AF Gruppen, la firma francesa Eiffage Génie Civil y el consorcio multinacional Skanska/Vassbakk & Stol. Einar Vik Arset, director general de la Administración Costera de Noruega, aseguró que los servicios están preparados para iniciar los procesos administrativos posteriores a la licitación.

Se espera que el proyecto genere un importante número de puestos de trabajo a nivel local y potencie la colaboración internacional, manteniendo la fecha prevista para la apertura oficial a la navegación fijada para 2032.