La policía ha alertado sobre una estafa en la que se envían tarjetas bancarias a los domicilios de las personas sin que estas las hayan solicitado, y en la que los estafadores intentan posteriormente obtener información personal o bancaria de sus víctimas.
Lo que en un principio puede parecer un error administrativo puede ser la primera fase del fraude.
La recepción inesperada de la tarjeta puede ir seguida de una llamada telefónica, un mensaje de texto o un correo electrónico de alguien que afirma representar a un banco o una entidad financiera.
La persona puede decir que la tarjeta debe activarse, cancelarse o verificarse, o alegar que hay un problema que hay que resolver. El objetivo es convencer al destinatario de que facilite datos bancarios, contraseñas, códigos de seguridad u otra información que pueda utilizarse para acceder a su dinero.
No intentes activar la tarjeta
El consejo de la GNRes sencillo: si recibes una tarjeta bancaria o de crédito que no has solicitado, no la utilices ni intentes activarla.
En su lugar, ponte en contacto tú mismo con el banco o la entidad financiera que figura en la tarjeta y pregunta si es auténtica y por qué te la han enviado.
Es fundamental que utilices los datos de contacto que sabes que son legítimos, como los que figuran en la página web oficial del banco o en la aplicación bancaria. No llames a ningún número de teléfono ni sigas ningún enlace que aparezca en un mensaje sospechoso sobre la tarjeta.
La misma precaución se aplica si alguien se pone en contacto contigo poco después de que te llegue la tarjeta. El hecho de que la persona que te llama sepa que la has recibido no significa necesariamente que trabaje para el banco.
También se recomienda a los usuarios que vigilen sus cuentas para detectar pagos, transferencias u otras operaciones que no reconozcan.
¿Qué pasa si ya les has facilitado información?
Cualquier persona que ya haya seguido un enlace sospechoso o haya facilitado datos bancarios o códigos de seguridad debe ponerse en contacto con su banco inmediatamente.
Cuanto antes se avise al banco, antes podrá comprobar si hay transacciones sospechosas y tomar medidas para proteger la cuenta y cualquier tarjeta vinculada a ella.
Los presuntos fraudes también deben denunciarse a las autoridades. Las denuncias pueden presentarse ante la GNR, la PSP, la Policía Judicial o la Fiscalía.
La estafa se basa en algo bastante habitual: la gente tiende a confiar en la correspondencia que parece proceder de su banco.
Esto hace que sea fácil descartar una tarjeta inesperada como un error, sobre todo si la persona que se pone en contacto suena convincente.
La respuesta más segura es no intentar resolverlo a través de quienquiera que se ponga en contacto contigo. Guarda la tarjeta y ponte en contacto con el banco tú mismo.









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