La aeronave emitió el código internacional de emergencia Squawk 7700 cuando se encontraba a una altitud aproximada de 11.600 metros, aterrizando finalmente de forma segura en Oporto en torno a las 13.30 horas. Los pasajeros completaron su viaje en un avión de reemplazo, llegando a su destino con más de 4 horas de retraso.

El mismo día, un vuelo de Jet2 procedente de Lanzarote también declaró una emergencia durante su aproximación a Manchester debido a la repentina incapacidad de uno de los pilotos por razones médicas. El copiloto tomó los mandos y aterrizó el avión sin problemas, recibiendo el piloto afectado asistencia médica inmediata después de que los pasajeros desembarcaran con normalidad.

En ambos incidentes, la activación de los protocolos de prioridad permitió que las operaciones se desarrollaran sin daños para los ocupantes.