El EES, introducido este año, exige a los viajeros procedentes de fuera del Espacio Schengen, incluidos los titulares de pasaportes del Reino Unido, que registren su imagen facial y sus huellas dactilares al entrar en los países europeos participantes. Muchos aeropuertos utilizan ahora quioscos biométricos de autoservicio para agilizar el proceso, pero no todo el mundo consigue completar el registro con éxito.
Según informa The Telegraph, varios lectores han señalado que no han podido registrar sus huellas dactilares, sobre todo los pasajeros de más edad, cuyas huellas se han vuelto menos definidas con el paso del tiempo.
Una de ellas afirmó que los quioscos del aeropuerto de Palma de Mallorca no reconocieron sus huellas dactilares en repetidas ocasiones, a pesar de varios intentos y de la ayuda del personal del aeropuerto. Ella cree que el problema está relacionado con la edad, ya que las crestas de sus dedos se han vuelto menos pronunciadas.
Tras los intentos fallidos, la dirigieron a una cola separada para controles fronterizos manuales, donde tuvo que esperar un buen rato antes de que le permitieran continuar su viaje.
Dificultades similares
Otra viajera experimentó dificultades similares en el aeropuerto de Salzburgo. Afirmó que las máquinas no pudieron leer sus huellas dactilares ni al entrar ni al salir del país, lo que retrasó no solo su propio viaje, sino también el de otros pasajeros que esperaban detrás de ella. Más tarde descubrió que no tiene huellas dactilares válidas y sugirió que debería existir un procedimiento estándar en toda la UE para las personas que se encuentren en la misma situación.
También se han registrado largas colas en Italia. Un viajero británico contó a The Telegraph que, tras registrarse en los quioscos biométricos de Nápoles, tanto él como su mujer fueron enviados a una cola de inspección manual que apenas avanzaba. La cola se extendía hasta fuera de la terminal, mientras que otras colas seguían avanzando mucho más rápido.
Tras esperar unas dos horas, la pareja acabó incorporándose a otra cola en la que el personal del aeropuerto les permitió pasar mucho más rápido. Calculó que, de haberse quedado en la cola original, la espera podría haber sido de varias horas más.
Problemas con las huellas dactilares
Hay varias razones por las que los escáneres de huellas dactilares pueden tener dificultades para reconocer a algunos viajeros. Una de las más comunes es, sencillamente, la edad. A medida que envejecemos, las crestas de las yemas de los dedos se vuelven gradualmente menos definidas, lo que dificulta su lectura por parte de los escáneres biométricos. Las personas que han dedicado años al trabajo manual también pueden notar que sus huellas dactilares se han desgastado con el tiempo.
Algunas afecciones médicas también pueden influir. Se sabe que ciertos tratamientos de quimioterapia afectan de forma permanente a las huellas dactilares, mientras que una afección genética muy rara llamada adermatoglifia hace que algunas personas nazcan sin los patrones habituales de huellas dactilares.
Los viajeros también han señalado a la propia tecnología. Algunos creen que los escáneres pierden fiabilidad tras un uso continuado a lo largo del día, ya que las pantallas sucias o grasientas dificultan la captura precisa de las huellas dactilares.
Al ser preguntada sobre este tema, la Comisión Europea remitió a The Telegraph al artículo 17 del Reglamento del EES, que establece que las personas para las que la toma de huellas dactilares resulte físicamente imposible están exentas de facilitar sus huellas.
Imposibilidad de facilitar huellas dactilares
La Comisión también afirma que los viajeros que, de forma temporal, no puedan facilitar sus huellas dactilares deben hacer constar esta circunstancia y es posible que se les pida que completen el registro de huellas dactilares en un posterior paso fronterizo. Se espera que los Estados miembros de la UE cuenten con procedimientos que garanticen que los viajeros sean tratados con dignidad cuando surjan dificultades durante los controles biométricos.
Sin embargo, la Comisión no se pronunció sobre si deberían introducirse medidas adicionales para evitar que los pasajeros afectados se enfrenten a largas esperas en los controles fronterizos.
El reconocimiento de huellas dactilares no es el único reto relacionado con el nuevo sistema fronterizo. Tal y como señala The Telegraph, la organización Twins Trust también ha expresado su preocupación por el hecho de que el software de reconocimiento facial a veces tenga dificultades para distinguir entre gemelos idénticos, lo que provoca retrasos adicionales.
Por su parte, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ya ha advertido de que las colas en las fronteras europeas podrían prolongarse varias horas durante los periodos de mayor afluencia de viajeros, y se prevé que los aeropuertos de España, Portugal, Francia e Italia sean los que sufran una mayor presión.









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