Cientos de miles de adolescentes de toda Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte recibieron el jueves los resultados de sus exámenes, y muchos de ellos descubrieron si irían a la universidad, comenzarían un programa de formación profesional o se incorporarían al mercado laboral.
Aunque el día de la publicación de los resultados puede ser un momento emocionante para muchos, también puede generar ansiedad y decepción en otros.
Para los padres, saber cuál es la mejor manera de apoyar a un adolescente que afronta una decepción en los exámenes A-level puede suponer un difícil equilibrio. Hemos hablado con Jane Darougar, psicoterapeuta acreditada por la BACP y orientadora en la Universidad de las Artes de Londres (UAL), quien ha compartido sus siete consejos principales para ayudar a tu hijo a superar esta situación.
1. Deja a un lado tus propios sentimientos
«Intenta dejar a un lado tu propia decepción, tus sueños y tus deseos para tu hijo, porque no quieres que eso suponga una carga para él. No quieres que sienta que tú también estás pasando por un mal trago», aconseja Darougar.
«Recuerda que hoy se trata de tu hijo, y no de ti».
Créditos: PA;
2. Valida sus sentimientos, pero no sus distorsiones cognitivas
«No menosprecies su tristeza y decepción, e intenta validar sus sentimientos. Sin embargo, no valides las distorsiones cognitivas que surgen de esos sentimientos», recomienda la psicoterapeuta.
«Si alguien se siente como un fracasado porque sus resultados no son los que esperaba, la distorsión cognitiva sería la catastrofización y afirmaciones como “Soy un fracasado en la vida. Nunca voy a llegar a ninguna parte”.
«Valida sus sentimientos de decepción, pero recuérdale también que esto no significa que sea un fracaso como persona, sino que simplemente ha vivido esta experiencia y este revés.
«Intenta ayudarle a diferenciar entre estos sentimientos y las conclusiones que pueda sacar de ellos».
3. Utiliza la analogía del GPS
Darougar sugiere utilizar la analogía del GPS de la psicoterapeuta y maestra budista Sylvia Boorstein para ayudar a tu hijo a comprender que, a veces, el rechazo no es más que un cambio de rumbo.
«Esta idea pone de relieve que, si te equivocas de desvío en el coche, el GPS no te dice que eres un fracasado ni que nunca vas a llegar a tu destino. Simplemente recalcula una ruta diferente», explica Darougar.
«Así pues, si intentamos aplicar esto cuando nos encontramos con un contratiempo y, en lugar de sentirnos fatal o enfadarnos, simplemente pensamos: “Vale, mi ruta va a ser diferente”. A veces se trata de reconocer que, cuando te desvías de la ruta habitual, eso puede llevarte a un destino muy diferente que podría ser igual de bueno o incluso mejor».
4. Sugiere un descanso de las redes sociales
«Recuérdales que la presencia de la gente en las redes sociales está muy filtrada y no muestra el panorama completo», aconseja el psicoterapeuta.
«Si están viendo un montón de mensajes y les está afectando mucho, sugiéreles una actividad alternativa, como hacer pan o dar un paseo juntos, para distraerles un rato».
5. Dales espacio y no fuerces las conversaciones sobre el futuro
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«Acéptalos tal y como están y no les obligues a hablar de sus resultados ni del futuro si no están preparados para hacerlo», recomienda Darougar.
«Puede que solo quiera encerrarse en su habitación y llorar.
«Lo importante es simplemente hacerles saber que te preocupas por ellos y que estarás ahí cuando estén preparados para hablar».
6. Asegúrate de que hayan comido
«Si tu hijo ha estado despierto toda la noche y no ha comido nada, sus niveles de azúcar en sangre estarán muy bajos y estará muy cansado, lo que puede hacer que estos sentimientos negativos se intensifiquen», explica la psicoterapeuta.
«Ninguno de nosotros está en plena forma cuando no hemos descansado y tenemos hambre, así que intenta animarle a que coma y salga a tomar el aire».
7. Busca apoyo
La mayoría de los colegios y universidades cuentan con personal de orientación a disposición de los alumnos el día de la publicación de los resultados.
«Si estás preocupado por tu hijo, puedes llamar a su colegio o instituto y preguntar si hay algún orientador o responsable de bienestar con quien puedas hablar para recibir asesoramiento externo», sugiere Darougar.









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