Según informaciones que citan a personas cercanas a las negociaciones, como resultado del acuerdo que se está negociando, el arancel máximo que Estados Unidos aplica al acero y al aluminio canadienses se reduciría del 50 % al 25 %.
Es probable que la reducción del arancel sobre el acero implique un sistema de cuotas que limite la cantidad de acero canadiense que entre en Estados Unidos, aunque aún se están ultimando los detalles exactos.
Los automóviles también se incluyen en las negociaciones
Se ha informado de que ambos países han acordado reducir el arancel máximo estadounidense sobre los vehículos fabricados en Canadá del 25 % al 15 %.
Este tipo arancelario se determina antes de deducir el valor de las piezas de fabricación estadounidense presentes en los automóviles canadienses, lo que significa que el arancel real sobre determinados vehículos podría ser considerablemente inferior.
Las conversaciones continúan tras la suspensión de los aranceles
Las conversaciones se iniciaron después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidiera suspender durante tres días una nueva ronda de aranceles del 50 % sobre determinados productos canadienses; esta suspensión da a ambos países más tiempo para alcanzar un acuerdo.
Si no se llega a un acuerdo, los aranceles estadounidenses más elevados podrían afectar a productos canadienses por un valor aproximado de 20 000 millones de dólares (17 200 millones de euros).
Los aranceles más elevados no solo se aplicarían al acero y al aluminio, sino también a otros productos, como el cemento, el vino, la cerveza, las piezas de automóvil e incluso los palos de hockey sobre hielo; sin embargo, quedan excluidos la energía, la potasa, los minerales críticos y el pescado.
Canadá y Estados Unidos mantienen una de las relaciones comerciales más importantes del mundo, especialmente en el sector manufacturero; durante el proceso de producción, las piezas y los materiales suelen cruzar la frontera varias veces, lo que significa que los aranceles aplicados en cualquier fase pueden aumentar los costes en etapas posteriores de la cadena de suministro.
Esto reviste especial importancia para la industria del automóvil, donde las fábricas y los proveedores de ambos países forman parte de la misma red de producción.
En la actualidad, la reducción arancelaria propuesta aún se está negociando, y los tipos definitivos, en particular los relacionados con las cuotas de acero, dependerán del resultado de las conversaciones entre ambos gobiernos.









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