Sin embargo, el Informe sobre la Democracia de 2026 incluyó al país —por primera vez— en una lista de vigilancia por posibles procesos de autocratización, junto a países como Bulgaria, Chipre y Vanuatu.
Tal y como ha señalado Executive Digest, la inclusión en este grupo pone de manifiesto que, según los modelos estadísticos, Portugal ya ha recorrido aproximadamente tres cuartas partes del camino para ser considerado oficialmente como un país que está sufriendo un retroceso democrático.
Panorama político
Los resultados de Portugal varían según las dimensiones analizadas por la base de datos internacional. En el Índice de Democracia Electoral, que se centra en la transparencia electoral y la competitividad política, el país obtiene muy buenos resultados y ocupa el puesto 23.
Sin embargo, su posición se deteriora en otros aspectos clave de la calidad institucional: cae al puesto 33 en el componente liberal —que evalúa los controles sobre el poder ejecutivo y el Estado de derecho— y desciende al 37 en el aspecto deliberativo, mientras que obtiene sus peores clasificaciones en el componente igualitario (puesto 61) y en el participativo (puesto 62).
El informe incluye una sección de investigación sobre la situación portuguesa, elaborada por Tiago Fernandes, del Iscte, y Sara Pina, de la Universidade Lusófona, que relaciona los cambios en el panorama político con el rápido auge de la popularidad de Chega.
Este análisis traza la trayectoria electoral del partido, que comienza con la elección de un diputado en 2019 y culmina con la obtención de 60 escaños en las elecciones generales de mayo de 2025, lo que convirtió a Chega en el segundo grupo más numeroso de la Asamblea de la República y, por tanto, en el líder oficial de la oposición a la Alianza Democrática.
El estudio examina también cómo la base de apoyo del partido se ha ampliado más allá de sus seguidores originales, ganándose el respaldo de la clase media, las mujeres y las circunscripciones del sur que en el pasado se habían vinculado a la izquierda.
Sistema de partidos
Los autores consideran que esta reorganización del sistema de partidos es un factor que ha propiciado una mayor polarización política y el auge de la movilización a favor de la autocracia.
Esta tendencia refleja los cuestionamientos públicos a los principios fundamentales del Estado de derecho y las libertades civiles. Al mismo tiempo, el carácter deliberativo del debate político ha disminuido, lo que pone de manifiesto que las élites están menos dispuestas que antes a tener en cuenta argumentos contrarios.
El estudio también señala la presión sobre el centro-derecha para que construya una mayoría de gobierno capaz de modificar la Constitución, citando casos concretos de convergencia legislativa, como la enmienda de la ley de nacionalidad en abril de 2026.
Resiliencia institucional
A pesar de algunas debilidades, el informe de V-Dem afirma que la democracia portuguesa sigue gozando de una considerable resiliencia institucional.
La influencia representativa total del PSD y del PS, que juntos suman más de la mitad del electorado, sigue proporcionando una base estable para el sistema de partidos, ya que los líderes de ambos partidos han excluido la reforma constitucional de sus objetivos inmediatos.
Al mismo tiempo, la vitalidad del tejido asociativo, las actividades del movimiento sindical y el creciente número de manifestaciones en defensa de las instituciones democráticas se consideran fuerzas que contrarrestan los riesgos de deterioro y mantienen el equilibrio del país entre dichos riesgos y la capacidad de respuesta de la sociedad civil.









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