Según los datos que figuran en el documento, facilitado por la propia asociación, el sector ha ido reduciendo progresivamente su dependencia del fuelóleo pesado (HFO); el consumo de HFO por parte de los buques de pasajeros descendió del 74,2 % en 2019 al 60,6 % en 2024, mientras que el uso de combustibles alternativos menos contaminantes aumentó hasta el 39,4 %, y las estimaciones de la CLIAsobre la flota prevén que alcance una cuota del 40,3 % para 2025.
Esta evolución se basa también en una mayor flexibilidad de los motores y en las capacidades tecnológicas de los buques. En la actualidad, 30 buques operan con motores multicombustible, frente a solo uno en 2018, y las previsiones indican que esta cifra aumentará a 56 buques para 2030 y alcanzará los 69 en 2039.
Por otra parte, el número de buques capaces de conectarse a las redes de suministro eléctrico en tierra (OPS) se ha más que triplicado desde 2018, abarcando ahora a 193 buques (el 65 % de los que facilitaron datos, lo que representa el 72,5 % de la capacidad de la flota).
Sin embargo, el informe advierte de un déficit en las infraestructuras portuarias: aunque se espera que 279 buques estén preparados para utilizar electricidad en tierra para 2039, solo 41 puertos de cruceros en todo el mundo —menos del 3 %— cuentan actualmente con al menos un atraque equipado con OPS.
En cuanto a la gestión de recursos y el tratamiento de efluentes, el sector cuenta con 293 buques capaces de producir agua potable a bordo y 249 equipados con sistemas avanzados de tratamiento de aguas residuales (AWTS), que cumplen o superan los requisitos del anexo IV del Convenio MARPOL de la Organización Marítima Internacional.









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