«Aún no hemos resuelto el problema de los tiempos de espera, pero una cosa es segura: nuestros tiempos de espera no son los mismos que los de otros servicios de urgencias. Nuestros pacientes son sometidos a una evaluación de riesgos y reciben atención constante por parte del servicio, lo que garantiza su seguridad», declaró a Lusa José Manuel Almeida, director del Servicio General de Urgencias del Hospital de Santo André.

Hace unas tres semanas, el proceso de admisión de pacientes en el servicio de urgencias de la Unidad Local de Salud de la Región de Leiria cambió con la creación de la Estación de Observación Inicial de Enfermería (PPOE).

Protocolos clínicos

Ahora, se llama a los pacientes para el triaje y, a continuación, se dirigen a la PPOE, donde el personal de enfermería aplica protocolos clínicos predefinidos en función de los síntomas, utilizando el NEWS —una escala de alerta temprana basada en signos vitales estandarizados que determina el nivel de gravedad—.

José Manuel Almeida explicó que una pulsera de triaje «amarilla» puede corresponder a distintos niveles de gravedad; el NEWS (National Early Warning Score) indica la «probabilidad de deterioro del paciente», es decir, la «posibilidad de que su estado empeore más rápidamente que el de otros».

En el PPOE, si es necesario, el personal de enfermería también pone en marcha protocolos para pruebas diagnósticas adicionales, como análisis de laboratorio o radiografías. Este paso agiliza el recorrido del paciente, garantizando que los resultados ya estén disponibles cuando se le llame para su evaluación médica inicial.

Monitorización electrónica

El jefe de enfermería, Rubén Fidalgo, añadió que «si radiología o el laboratorio detectan un resultado crítico», se emite una alerta para que el paciente «tenga prioridad sobre los demás».

El jefe de enfermería también destacó que esta unidad ofrece la ventaja de permitir la identificación temprana de víctimas de violencia doméstica y personas vulnerables.

«A veces nos enteramos de que un paciente de edad avanzada ha desaparecido del servicio de urgencias. Si identificamos desde el principio que hay una persona desorientada, podemos activar protocolos de seguimiento internos», como colocarle una pulsera similar a las que se utilizan en los bebés para evitar secuestros en el hospital, o cambiarle a ropa de hospital.

«La PPOE [Estación de Priorización y Observación de Pacientes] lleva a cabo una estratificación del riesgo dentro de cada nivel de prioridad y evalúa la carga de trabajo necesaria para cada paciente —lo que permite una mejor gestión de los recursos humanos—, al tiempo que aplica protocolos para pruebas diagnósticas y analgesia», resumió José Manuel Almeida.

La monitorización electrónica se ha convertido en la norma en el servicio de urgencias de Leiria. De una media docena de dispositivos iniciales, ahora hay «más de 70». En consecuencia, el director afirmó que «los pacientes nunca se quedan desatendidos mientras esperan a un médico», lo que ayuda a prevenir cualquier deterioro repentino de su estado clínico.

Alfabetización sanitaria

El nuevo modelo ya está dando resultados: «Las tasas de mortalidad han descendido y la duración total de la estancia se ha reducido», reveló el médico.

Los tiempos de espera no son actualmente una prioridad, en parte porque se necesita una mejor coordinación con la atención primaria y una mayor alfabetización sanitaria; al fin y al cabo, un servicio de urgencias «no es el lugar adecuado para consultas rutinarias».

«Hay personas que acuden aquí porque llevan tres meses con dolor en el hombro», señaló con tono crítico.

Como parte de la reforma en curso del servicio —cuya finalización está prevista para finales de año—, los planes incluyen la creación de una unidad de urgencias ambulatorias.

Esta constará de una unidad ambulatoria para personas mayores y un hospital de día de urgencias, diseñados para atender a pacientes con necesidades menos urgentes.

Por ello, el director abogó por una «verdadera integración» con los servicios de atención primaria. «Cuando derivamos a los pacientes a la atención primaria, no es solo para aliviar la carga de nuestro servicio de urgencias; se trata de situar al paciente en el entorno adecuado», observó.

«Nuestra misión se centra en los casos urgentes y de emergencia, y estamos respondiendo de manera eficaz a esas necesidades», subrayó, señalando que acortar la estancia de los pacientes en el servicio libera a los médicos y enfermeros para atender a nuevos pacientes.